Cuando una empresa decide ofrecer productos menstruales gratuitos a su plantilla, el primer reto operativo es el dimensionamiento. ¿Cuántos dispensadores son necesarios? ¿Qué volumen de producto? ¿Con qué frecuencia reponer?
Responder correctamente a estas preguntas es clave para garantizar una implementación eficiente, sin sobrecostes ni incidencias.
Por qué el dimensionamiento importa
Un dimensionamiento incorrecto tiene impacto directo en la operativa y en la percepción interna:
- Sobredimensionamiento: genera stock innecesario y riesgo de caducidad
- Infradotación: provoca desabastecimientos y experiencia negativa
- Inconsistencia entre centros: debilita la credibilidad de la medida
Ninguno de estos problemas se resuelve con intuición. Requieren un enfoque basado en datos.
Clave 01. No calcules la dotación sobre la plantilla total
Uno de los errores más habituales es utilizar el número total de empleados como base de cálculo.
El dimensionamiento correcto debe realizarse sobre la plantilla femenina en edad fértil. Este error puede suponer un sobredimensionamiento respecto a la necesidad real.
Clave 2. No debes asumir un uso del 100%
Incluso cuando el cálculo se realiza sobre la población correcta, muchas empresas asumen que el 100% de las personas utilizará el servicio con la misma frecuencia.
La realidad es distinta:
- Entre el 75% y el 80% realiza un uso habitual
- Entre el 20% y el 25% lo utiliza de forma puntual
Ignorar esta distribución conduce a un exceso de stock y a una baja eficiencia en la reposición.
Clave 3. Dispensadores según volumen y uso del espacio
Aplicar una regla fija de un dispensador por aseo puede funcionar en ciertos entornos, pero en otros no. Por eso es importante entender las características de cada empresa.
Una referencia práctica más ajustada:
- Hasta 80 mujeres por planta: 1 dispensador
- Más de 80: al menos 2 dispensadores
Cuando el servicio no se adapta al volumen real, la experiencia se deteriora rápidamente.
Clave 4. No limites la oferta a un solo tipo de producto
En contextos de presupuesto ajustado, algunas empresas optan por ofrecer únicamente compresas.
Sin embargo, esta decisión reduce la utilidad real del servicio. Los patrones de uso varían significativamente, y no ofrecer alternativas obliga a las usuarias a resolver la necesidad por su cuenta.
La recomendación es clara: incluir tampones y compresas en la misma dotación para cubrir diferentes preferencias.
Clave 5. No sobredimensiones
Sobredimensionar genera stock muerto, caducidades y dificultad para calcular el consumo real.
Lo correcto es empezar ajustado al consumo estimado y afinar con datos reales en los primeros 3 a 6 meses.
El enfoque adecuado: cálculo inicial y ajuste progresivo
Para dimensionar correctamente, es necesario partir de tres variables clave:
- Número real de mujeres en plantilla en edad fértil
- Distribución por centros y plantas
- Volumen de uso por ubicación
A partir de ahí, el dimensionamiento debe ajustarse en función del consumo real observado durante los primeros meses:
- Frecuencia de reposición
- Diferencias entre ubicaciones
- Ritmo de consumo por dispensador
Este proceso permite pasar de una estimación teórica a un modelo optimizado basado en datos reales.
Por qué el modelo de suscripción mejora el resultado
El modelo operativo influye directamente en la calidad del dimensionamiento.
Una compra puntual obliga a acertar desde el inicio, con el riesgo de exceso o falta de producto.
En cambio, un modelo de suscripción con reposición automática aporta dos ventajas clave:
- Ajuste dinámico: las recargas se adaptan al consumo real
- Eliminación de gestión interna: no requiere recalcular ni supervisar continuamente
Este enfoque permite optimizar la relación entre coste y experiencia de uso.
Conclusión para el responsable de la decisión
Dimensionar dotación productos menstruales de forma adecuada no es complejo, pero sí requiere método y datos.
Evitar los errores más comunes y adoptar un enfoque progresivo basado en observación permite alcanzar un equilibrio eficiente entre coste, cobertura y experiencia.
La práctica más efectiva es sencilla: comenzar con una estimación fundamentada, analizar el consumo durante los primeros meses y ajustar en función de datos reales.
En Temis, realizamos el dimensionamiento inicial a partir de variables operativas clave y adaptamos las recargas según el consumo de cada centro, eliminando desviaciones y sin generar carga adicional para el equipo interno.
Fuentes
- Instituto Nacional de Estadística (INE), Encuesta de Población Activa, 2025.
- Ministerio de Igualdad de España, datos de plantilla por sexo, 2024-2025.
- Observatorio DKV de Salud y Bienestar, 2025.