El entorno universitario español presenta una característica diferencial frente al ámbito corporativo: la toma de decisiones en materia de igualdad se articula a través de procesos de gobernanza más complejos, en los que intervienen múltiples actores.
Como consecuencia, es frecuente que las medidas recogidas en los planes de igualdad requieran largos periodos de tiempo para implementarse de forma homogénea en todos los espacios del campus.
Este desfase entre la política declarada y la realidad operativa se hace visible en distintos ámbitos, entre los que destaca el acceso a productos menstruales.
El marco institucional en materia de igualdad
La igualdad universidades España se articula, principalmente, a través de la Ley Orgánica 2/2023 del Sistema Universitario y de los planes de igualdad desarrollados bajo el Real Decreto 901/2020.
En este contexto, cada vez más universidades incorporan medidas relacionadas con la salud menstrual y el acceso a productos de higiene. Estas iniciativas se sustentan en principios ampliamente compartidos:
- Igualdad de condiciones materiales entre estudiantes
- Reducción de barreras invisibles al rendimiento académico
- Refuerzo del compromiso institucional con la perspectiva de género
- Alineación con los Objetivos de Desarrollo Sostenible
El consenso es amplio en el plano conceptual. Sin embargo, las diferencias surgen en el momento de la implementación.
Modelo 1. Declaración sin infraestructura
En una primera fase, muchas universidades adoptan un enfoque declarativo. Se incorpora en el plan de igualdad una formulación genérica sobre la facilitación de acceso a productos de higiene menstrual en espacios comunes.
No obstante, cuando la ejecución queda descentralizada en facultades o unidades, emergen problemas de consistencia:
- Iniciativas gestionadas por asociaciones o delegaciones de estudiantes
- Dotaciones puntuales que no se reponen de forma sistemática
- Limitaciones presupuestarias en unidades centrales
- Dependencia de iniciativas individuales
El resultado es una experiencia desigual dentro del propio campus. Estudiantes de distintas facultades perciben niveles de acceso muy diferentes, lo que contradice el principio de igualdad que se pretende garantizar.
Además, cuando una iniciativa local falla, la percepción negativa se traslada a la institución en su conjunto, afectando a la credibilidad del plan de igualdad.
Modelo 2. Infraestructura estable en todo el campus
Las universidades que avanzan hacia un modelo más maduro abordan esta cuestión como una infraestructura, no como una iniciativa puntual.
Este enfoque implica la implantación de un sistema homogéneo en todo el campus, con criterios comunes de dotación y gestión.
Los elementos clave son:
- Cobertura integral: presencia de dispensadores en facultades, bibliotecas y edificios administrativos
- Gestión centralizada: un único proveedor garantiza la coherencia del servicio
- Reposición automática: eliminación de la gestión manual por parte de unidades internas
- Datos operativos: información de consumo y cobertura por edificio
- Experiencia uniforme: misma calidad y disponibilidad en todo el campus
Este modelo elimina las diferencias entre centros y refuerza la percepción de coherencia institucional.
El análisis del coste real
Una de las principales barreras percibidas para la adopción del modelo de infraestructura es el coste. Sin embargo, este análisis suele ser incompleto.
Una universidad de tamaño medio puede implantar este modelo mediante suscripción con un impacto presupuestario asumible dentro del plan de igualdad.
Frente a ello, el modelo descentralizado ya genera costes ocultos:
- Tiempo de gestión en múltiples unidades
- Ineficiencias operativas
- Incidencias recurrentes
- Impacto reputacional derivado de la inconsistencia
Cuando se consideran estos factores, la diferencia entre ambos modelos se reduce significativamente.
Beneficios medibles del enfoque estructural
La adopción de un modelo de infraestructura aporta beneficios directos y reportables:
Evidencia cuantitativa
Número de dispensadores, cobertura por edificio, consumo y niveles de servicio. Información útil para el seguimiento del plan de igualdad.
Coherencia institucional
Eliminación de desigualdades entre facultades y refuerzo del principio de equidad.
Impacto visible
La medida pasa de ser un elemento declarativo a formar parte de la experiencia diaria de la comunidad universitaria.
Cómo realizar la transición
Para las universidades que desean evolucionar hacia este modelo, el proceso puede estructurarse en cuatro fases:
- Diagnóstico inicial
Evaluar el estado actual de las iniciativas existentes y su nivel de cobertura.
- Definición de un modelo centralizado
Diseñar una solución que garantice homogeneidad en todo el campus.
- Integración en el plan de igualdad
Incorporar la medida con indicadores claros y verificables.
- Comunicación institucional
Trasladar a la comunidad universitaria el cambio hacia un estándar común.
Conclusión
La igualdad universidades España no se consolida únicamente a través de políticas formales, sino mediante su traducción en realidades operativas consistentes.
La diferencia entre declarar e implantar se refleja directamente en la experiencia de estudiantes, profesorado y personal.
En este contexto, tratar el acceso a productos menstruales como una infraestructura y no como una iniciativa puntual representa una de las decisiones más eficientes en términos de impacto visible y coste relativo.
En Temis, colaboramos con universidades españolas en la implantación de este modelo mediante servicios gestionados que garantizan cobertura, consistencia y generación de datos útiles para el seguimiento del plan de igualdad.
Fuentes
- Ley Orgánica 2/2023 del Sistema Universitario.
- Real Decreto 901/2020 sobre planes de igualdad.
- Estudios de la Universidad de Granada sobre pobreza menstrual, 2024-2025.