Cuando una empresa contrata Temis, la expectativa inicial es operativa: los dispensadores llegan, se instalan, las recargas son automáticas y el equipo no tiene que gestionar nada de forma recurrente. Esa expectativa se cumple. Pero lo que las organizaciones describen como más significativo, seis meses después de la implantación, son los efectos que no habían anticipado.
Primer cambio: la percepción interna
El acceso gratuito a productos menstruales en el entorno de trabajo comunica algo que va más allá del producto: que la organización ha pensado en esa necesidad antes de que alguien tuviera que verbalizarla. En un contexto laboral en el que la confianza en el empleador se construye a través de gestos concretos y consistentes, este tipo de medida tiene un peso desproporcionado respecto a su coste económico.
Las empresas que han comunicado la implantación del servicio a su plantilla, ya sea en la newsletter interna, en el onboarding o en la actualización del plan de igualdad, describen una recepción muy positiva que se extiende más allá de las personas directamente beneficiadas.
Segundo cambio: la carga administrativa que desaparece
En casi todas las organizaciones que habían gestionado la provisión de productos menstruales de forma interna, había una persona que en algún momento asumía la tarea de comprar, reponer o gestionar la incidencia del dispensador vacío. Seis meses después, el comentario más frecuente desde facilities o desde administración es que es uno de esos servicios que no requiere ningún tipo de atención.
Tercer cambio: el cumplimiento normativo convertido en evidencia
Para las empresas que han integrado la provisión de productos menstruales en su plan de igualdad como medida concreta en el capítulo de bienestar y condiciones de trabajo, el beneficio a los seis meses es claro: tienen algo que mostrar. La medida existe, tiene fecha de inicio, tiene cobertura documentada y tiene continuidad verificable.
El patrón común
El coste de implantar el servicio es bajo y predecible. El esfuerzo de implementación es menor de lo esperado. Y el impacto en percepción interna, en eficiencia operativa y en cumplimiento normativo supera las expectativas iniciales.
Para las organizaciones que todavía están evaluando si tiene sentido para ellas, la pregunta más útil es si pueden permitirse seguir sin los tres efectos que produce.
Fuentes citadas
- Real Decreto 901/2020, de 13 de octubre, por el que se regulan los planes de igualdad.
- Harvard Business School. The Business Case for Purpose. 2015.